El Partido Acción Nacional volvió a recurrir a sus figuras más polémicas y desgastadas para respaldar a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, en medio de la crisis política y mediática que enfrenta por las investigaciones relacionadas con la operación de agencias estadounidenses en territorio estatal.
La imagen de Vicente Fox y Felipe Calderón nuevamente sobre un templete panista terminó convirtiéndose en una fotografía del viejo PAN: el de la confrontación, el desgaste político y los gobiernos marcados por la violencia y los escándalos.
Durante el evento realizado en Chihuahua, Vicente Fox lanzó un discurso contra Morena y el gobierno federal, al afirmar: “No vamos a permitir que destruyan la democracia ni que persigan a quienes piensan distinto”. El exmandatario también pidió “defender a Maru” y aseguró que la gobernadora “no está sola”.
Felipe Calderón, por su parte, reapareció para respaldar públicamente a Campos y aseguró que “México necesita más gobernadoras como Maru Campos”. El ex presidente panista incluso sostuvo que Chihuahua “es ejemplo de valentía y firmeza frente al autoritarismo”.
Las declaraciones fueron interpretadas por diversos sectores políticos como un intento del PAN por convertir el caso Chihuahua en una bandera nacional de oposición. Sin embargo, la estrategia también revivió el debate sobre el pasado de ambos expresidentes y los señalamientos que han acompañado sus administraciones.
En el caso de Calderón, su presencia reactivó críticas relacionadas con la estrategia de seguridad de su sexenio y el caso de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública condenado en Estados Unidos por vínculos con el narcotráfico. Fox, en tanto, volvió a aparecer como una figura polarizante que durante años se mantuvo alejada de la vida partidista activa.
Lejos de proyectar renovación, el acto terminó mostrando a un PAN que sigue dependiendo de personajes del pasado para enfrentar las disputas políticas actuales. La dirigencia panista convirtió la defensa de Maru Campos en un acto de resistencia política, pero terminó enviando también un mensaje de nostalgia partidista y falta de nuevos liderazgos.
En el evento participaron además Jorge Romero, Ricardo Anaya, Xóchitl Gálvez y otros cuadros panistas que acusaron una supuesta persecución política contra la gobernadora. No obstante, la presencia de Fox y Calderón terminó dominando la conversación pública, no solo por su reaparición conjunta, sino porque recordó una de las etapas más controvertidas del PAN en el poder.
Mientras Morena mantiene presión sobre el caso Chihuahua y exige explicaciones sobre la presencia de agencias extranjeras en operativos estatales, Acción Nacional optó por cerrar filas con figuras históricas cuya imagen sigue generando fuertes divisiones políticas en el país.



