La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, calificó como una “provocación” algunas de las protestas encabezadas por integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en el marco de la cuenta regresiva para el inicio del Mundial de Futbol 2026, al señalar que ciertos grupos buscan generar confrontaciones con las autoridades para proyectar una imagen de represión por parte del gobierno federal.
Durante sus declaraciones, la mandataria federal aseguró que su administración no recurrirá al uso de la fuerza para retirar el plantón instalado por maestros disidentes en el Centro Histórico de la Ciudad de México, pese a las movilizaciones y bloqueos registrados en distintos puntos de la capital del país. “No vamos a caer en provocaciones”, sostuvo Sheinbaum al insistir en que su gobierno mantendrá una política de diálogo y negociación.
La presidenta indicó que las mesas de trabajo con la CNTE continúan a través de la Secretaría de Gobernación, encabezada por Rosa Icela Rodríguez, así como de la Secretaría de Educación Pública, dirigida por Mario Delgado. Explicó que las demandas del magisterio están relacionadas principalmente con la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007, así como con mejoras en pensiones y jubilaciones.
Las declaraciones de Sheinbaum ocurren a pocos días del arranque de la Copa Mundial de la FIFA 2026, cuya inauguración se llevará a cabo en el Estadio Azteca de la Ciudad de México. Diversas organizaciones sociales y sindicales han advertido que aprovecharán la visibilidad internacional del torneo para intensificar sus protestas y exigir respuestas del gobierno federal.
Ante este escenario, la presidenta reiteró que las autoridades capitalinas y federales trabajan para garantizar tanto el derecho a la libre manifestación como el desarrollo normal de las actividades relacionadas con el Mundial. También afirmó que los operativos implementados en el Centro Histórico tienen como objetivo evitar enfrentamientos entre manifestantes y cuerpos de seguridad.
Sheinbaum recordó que su gobierno mantiene una postura distinta a la de administraciones pasadas frente a las protestas sociales y subrayó que no habrá actos de represión contra el movimiento magisterial. “Nosotros no somos un gobierno represor”, afirmó la mandataria.



